La Esencia del Diálogo:
Escucha, Palabra y Silencios.
El milagro del diálogo lo produce la acertada combinación de estos tres elementos: escucha atenta, habla adecuada, oportunos silencios. En un diálogo equilibrado y maduro, ninguno de estos tres elementos es más importante que el otro y los tres son igualmente necesarios.
Hay una máxima oriental que dice: «Nadie pone más en evidencia su torpeza y mala crianza, que el que empieza a hablar antes de que su interlocutor haya concluido».
Saber hablar es un arte que implica, a su vez, saber escuchar. Saber articular adecuadamente la palabra y estar atento a la que el interlocutor pronuncia, es un ejercicio que exige esfuerzo, sensibilidad y sabiduría del corazón.
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